Verdaderos franceses
Ven más pecado en la pluma de Rajoy que en las joyas de Zapatero

La izquierda gourmet ya ha encontrado serpiente para los días agotadores del bochorno juliano. En este mes siempre hizo en España un calor de huir, por mucho que la calentología actual pretenda venderlo como novedad climática, pintando los mapas con el color del infierno. El averno futbolero se da cita esta noche en el Dallas Stadium, donde La Roja de De la Fuente se las verá contra Les Bleus de Deschamps, a las 14:00 horas local y por encima de los 30 grados de julio en Texas. La mejor delantera contra la defensa más impenetrable. Las individualidades excelsas de La France frente a la Armada Española. Rajoy volverá a escribir mañana sobre el partido (¿o no?), como lo lleva haciendo en este Mundial desde que comenzó. El expresidente no es García Márquez, pero su estilo socarrón gusta a quienes le siguen por mor de su más que acreditado sentido común e ironía. Quien no entienda la sorna mejor que no le lea. El problema es que el mundo de hoy, y por supuesto España, se ha instalado en el buen rollo de lo políticamente correcto, y no permite media broma con determinados temas. Lo denunció en LA RAZÓN Albert Boadella al reconocer que ningún empresario teatral le deja representar obras que bufoneen según qué asuntos. El director de Els Joglars se hizo grande a golpe de sarcasmos sobre el nacionalismo pre-indepe de Pujol. Seguro que le hubiera gustado montar alguna chanza en orden al cambio climático, la ideología de género o la inmigración, por ejemplo. Pero hay asuntos sobre los que está prohibido ni tan siquiera ironizar.
Es lo que le ha pasado a Rajoy, a quien le ha podido más la vena de columnista que la de expresidente consciente al escribir que Francia es un gran equipo, pero «sin franceses». Sorna que coincide con la imagen que estos días circula en redes sobreponiendo una foto de la selección gala del 78 con la de hoy: todos blancos en la primera imagen frente a todos negros ahora. Que eso es realmente así, nadie lo puede negar. Que sean cien por cien verdaderos franceses, tanto los primeros como los segundos, tampoco. Solo Olise, Thuram, Samba y Maignan nacieron fuera del territorio continental, y eso importa poco a efectos de la nacionalidad. Y menos el hecho de que buena parte de los jugadores tengan raíces africanas o americanas, consecuencia del pasado colonial francés.
La polémica ha sido claramente exagerada por quienes ven más pecado en la pluma de Rajoy que en las joyas de Zapatero. O por los macrones responsables de la escalada ultra en su país al no haber sabido integrar a los millones de franceses llegados de otros continentes, generando problemas de convivencia. Solo hay que recordar la agitación callejera del otro día en París tras perder Marruecos la clasificación en el Mundial.
A propósito de Marruecos, no está de más recordar las palabras de Hassan II en la TV francesa en 1993 al ser preguntado por la integración de los magrebíes en Francia: «Yo no lo llamaría integración, sino intento de integración. Tratándose de personas de otro continente, otra cultura, otra religión, no esperen otra cosa de ellos que la de ser malos franceses. Serán malos franceses. Les desanimo, porque nunca serán cien por cien franceses. Se lo puedo asegurar».