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Se atasca el coche robot

Los vehículos de conducción autónoma se acabarán imponiendo, pero no paran de surgir errores que la industria intenta superar

Se dan casos en que el IA del vehículo decide por su cuenta ultrapasar el límite de velocidad marcado para superar un embotellamiento

Los robotaxis y vehículos autónomos sin conductor se acabarán imponiendo, por mucho que sus desarrollos estén tropezando con problemas de diferente naturaleza. La idea era que estén para 2030, pero la tarea no es fácil, especialmente dentro del universo de una ciudad, con situaciones de atascos, semáforos, reducciones de velocidad, etcétera. En China están más avanzados, pero en Europa no, aunque está claro que la inmensa mayoría de las máquinas que circularán por nuestras calles serán autónomas en diferente gradación. Las habrá cien por cien robotizadas, aunque también auto-híbridos. Es decir, el automóvil dirige por sí mismo, pero es necesario un humano al volante para corregir situaciones embarazosas. Un informe de johanna.be reveló que, durante las pruebas del sistema Tesla FSD en Bruselas, un autónomo reconoció repetidamente las señales de límite de velocidad de 30 km/h, pero las ignoró, e intentó adelantar repetidamente a ciclistas en carriles bici, lo cual es ilegal en Bélgica.

Si las IA de los autónomos empiezan a tomar decisiones por su cuenta, estamos perdidos. La cuestión es que en la UE se retrasa la votación sobre el supervisor FSD hasta que concluya el debate público sobre si debe permitirse la conducción sin manos. Han sido rechazadas un par de funciones del FSD, una de ellas relacionada con la denominada «velocidad máxima contextual», que permite que estos robots establezcan sus propios límites de velocidad en función tráfico circundante. O sea, un coche autónomo rodeado de conductores que superan el límite de velocidad, podría usar esa situación como excusa para superar también la velocidad, pues de lo contrario sería el más lento del atasco.

En fin, que quedan muchos ajustes. Los errores o fallos no han parado de producirse. Por ejemplo, los “robocoches” de Google, desconectaron el piloto automático en 341 ocasiones en un año y tuvieron 272 fallos que obligaron a intervenir al conductor en 13 ocasiones. Se detectaron problemas en las comunicaciones, lecturas raras de algún sensor o problemas de frenos y dirección. En las ocasiones en que intervino el chófer parece que se evitó un choque seguro. Nissan desconectó en 405 casos, los Drive-Pilot de Mercedes en 1051 situaciones y los Volkswagen en otras mil. Y Tesla, que no reporta este tipo de incidencias, tiene no pocos problemas con su Auto-Pilot, habiéndose observado acelerones repentinos o frenazos fantasma, con incidentes, salidas de calzada y fuga de datos personales, lo que preocupa porque vulnera la normativa europea sobre privacidad.

Los casos más graves de “despiste robótico” se vienen produciendo en San Francisco, donde Google tiene una flota de 100 por cien “autónomos” en activo, que no están libres de fiascos. Uno de esos vehículos atropelló y mató a un perro- Se investigan otros casos de atropellos.

Para que un “robocoche” funcione bien es fundamental la conectividad. Si el 5G o el GPS se viene abajo, el problema está asegurado, igual que si hay un hackeo en la nube de datos que ha de procesar el algoritmo.

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