Se acaba el Hélio
Fundamental para las resonancias magnéticas, los microchips, la fusión nuclear y las tecnologías cuánticas, el mundo consume mucho más de lo que produce.

Los ciudadanos de a pie sabemos algo del helio porque es el gas que se utiliza para hinchar los globos de cumpleaños para lograr que floten, aunque también tiene muchos otros usos como, por ejemplo, refrigeración de los imanes de las resonancias magnéticas o fabricación de los semiconductores necesarios para la producción tecnológica o los ordenadores cuánticos, e incluso para la fusión nuclear o la criogenia.
También lo usan los buzos, que emplean ciertas mezclas de gases para sus tareas submarinas, y debido a lo caro que es, emplean gorros que recuperan lo que exhalan en lugar de dejar que se vierta al océano, lo que nos da idea de su escasez y de su precio. El problema es que es un recurso finito, razón por la que es sumamente caro.
Ahora nos estamos quedando sin helio, un gas noble, inerte, no tóxico y no inflamable.
Buena parte del helio que utilizamos viene de la extracción de gas natural. Junto al metano, se pueden encontrar en él trazas de helio. Se extrae gracias a un procedimiento que es muy contaminante, dejando una huella de carbono indirecta de 350 millones de toneladas de dióxido de carbono que acaban en la atmósfera. Los países con más reservas de helio son también los que tienen mayores depósitos de gas, entre ellos y principalmente Estados Unidos, Qatar, Rusia y Argelia.
El helio es un gas no renovable, que tarda millones de años en formarse, por lo que se está trabajando ahora también en tecnologías de reciclaje para que podamos seguir usándolo en las resonancias o para los semiconductores. Asimismo, se intenta encontrar helio fuera de los depósitos de gas natural, o sea, yacimientos de helio puro no mezclados con hidrocarburos, en reservas de las rocas, pues se forma en la corteza terrestre cuando el uranio y el torio se descomponen a lo largo de los años dentro de las piedras cristalinas antiguas.
A diferencia de otros recursos del planeta que se pueden regenerar o encontrar con facilidad, tiene un proceso de creación muy lento respecto al consumo actual, motivo por el que sus reservas naturales se están agotando.
El helio sustenta aplicaciones de enorme importancia en la ciencia. Se usa en la investigación criogénica debido a que alcanza temperaturas extremadamente bajas sin llegar a congelarse. Por esto, es un refrigerante ideal para mantener fríos los imanes superconductores, los cuáles entre sus aplicaciones tienen a los escáneres de imágenes de resonancia magnética de los hospitales, que se enfrían con helio. Es igualmente útil en la industria espacial, donde es empleado para presurizar y purgar los tanques de combustibles de los cohetes. Y las investigaciones sobre la fusión nuclear dependen en buena medida del helio, al necesitarlo como elemento criogénico y refrigerante.