Reconstruir Venezuela
El referente no puede ser Irak, sino la Alemania post nazi

Algún día se conocerá en su plenitud el entramado que ha llevado a capturar a Nicolás Maduro en una operación tan irregular como espectacular. El sátrapa chavista ha caído como caen los tiranos, traicionado y esposado, camino de la Justicia. Venezuela ha sido liberada de él pero a nadie se le oculta que lo que ahora viene no es tarea menor, y que dependiendo de cómo se maneje la situación, puede ser un éxito o un fracaso.
La meta no puede ser Irak, Libia o Afganistán, donde los americanos naufragaron al final, sino un proceso de reconstrucción como en Japón o la Alemania del post nazismo. O sea, el objetivo ha de ser convertir Venezuela en la nación más avanzada de Hispanoamérica, utilizando el petróleo para combatir la pobreza y levantar las infraestructuras destrozadas por la corrupción chavista.
Algún día se conocerá la trama completa, sí, y no parece ajeno a ello el hecho de que la persona elegida para la transición, Delcy Rodríguez, estuviera en Moscú en el momento de los hechos. Trump y Putin hablan durante horas de todo y con frecuencia, y no parece que en sus conversaciones esté solo sobre la mesa la situación de Ucrania, sino también el resto del escenario geopolítico, de Gaza a Irán y de Ucrania a Venezuela.
La doctrina Monroe, abrazada por el presidente USA en su Nueva Estrategia de Seguridad Nacional, presentada el pasado 4 de diciembre, se levanta sobre el principio de que América ( toda América ) debe ser para los (norte)americanos, así como el hemisferio occidental, o sea, Europa, dejando el resto del mundo para potencias como China y Rusia, siempre que se respeten los espacios o esferas de influencia de cada cual. Esto suena muy a «realpolitik» y muy poco a principio democrático, pero por lo que parece, es lo que hay.
En eso está Trump y por esa razón la persona elegida ( y pactada ) para la transición es Delcy, y no María Corina. La primera significa apostar por una reconstrucción sin sobresaltos, al tener que reportar todo, al estilo del 155 catalán, a Marco Rubio, auténtico gobernador a las órdenes del inquilino de la Casa Blanca. María Corina llegará al final del proceso, cuando se den las circunstancias para unas elecciones que deben ser verdaderamente libres, no mediatizadas por el sospechoso voto electrónico que durante casi tres décadas ha permitido al chavismo unos resultados tan apabullantes como dudosos.
Trump quiere aprovechar para averiguar detalles de cómo, según él, Dominion Voting System y Smartmatic, habituales en los procesos electorales venezolanos, pudieron influir con sus «softwares» en el resultado de las elecciones que ganó Joe Biden por los pelos en el último minuto el año 2020.
¿Por qué Delcy? Por la misma razón que en España fueron el Rey y Suárez, salidos del anterior régimen, los artífices del cambio. Con Delcy se garantizan, o al menos así lo creen, la continuidad administrativa, el control del caos y un canal directo con el poder real, incluidas la Policía, los paramilitares y el Ejército. Edmundo González volverá a medio plazo, pero no para gobernar, sino como figura que simboliza el cambio. Después llegará el momento de María Corina, si así las urnas lo deciden. Que lo decidirán. Aunque a Trump no le guste demasiado.