Otra de pedrismo
La fórmula Sánchez se llama descaro, mentiras, hipocresía y cinismo

Nada que no supiéramos dijo ayer Pedro Sánchez, bono transporte al margen. Como otea el horizonte electoral, hay que empezar a repartir lisonjas, y nada mejor que hacerlo intentando camelar a jóvenes y ancianos.
Era el conejo que Pedro tenía guardado en la chistera para intentar tapar la corrupción que le acorrala y el falso feminismo de cierta parte de la dirigencia de su partido. Por lo demás, otra de pedrismo: descaro, mentiras, hipocresía y cinismo.
Aprovecha la comparecencia de Navidad no para desearnos felices fiestas, como debiera, sino para atizarle al Partido Popular. La Sanidad no funciona por culpa de la derecha, igual que la educación, las ayudas sociales y la vivienda. Su Gobierno lo hace todo bien, no comete un solo error, y la culpa de cuanto pasa malo en España es de Alberto Núñez Feijoo.
No podíamos esperar otra cosa de quien tiene la insolencia de decir que han sido contundentes frente a la corrupción y los abusos sexuales en su partido.
Con la corrupción ya vimos como recolocó a Ábalos, pese a tener noticias de sus andanzas. Con el abuso, protegió a su valido Salazar frente a las denuncias internas de las mujeres afectadas. A Ábalos casi no le conoce, pese a viajar con él en el Peugeot, dormir en su casa de Valencia y asistir con su familia a todo tipo de fiestas y saraos. Al tal Salazar, ídem de ídem. Se avergüenza de sus acosos, pese a conocerle bien desde los tiempos en que le ayudó a prostituir las primarias, dicen en el partido. A él todo le da igual. No encontraremos un caso de desfachatez más grande en la historia de la política española. Ni aquí ni en Europa entera.
Lo hace con la procacidad de quien sabe que en su partido no le tosen, y los aliados tampoco. Dice con desvergüenza que ha sido contundente y transparente, pese a los intentos de obstaculizar las investigaciones de la UCO de la Guardia Civil y la Justicia, manchando el nombre de los jueces afectados y montando una cloaca para destruir al teniente coronel Balas.
Todo le ha salido mal, hasta el momento, pero aspira a remover la basura de tal manera que al final salga bien parado. Si la corrupción es generalizada, la que afecta a su partido es cosa menor. En eso está. A descaro no le gana nadie. Y lo peor es que le aplauden el discurso en el partido. Y los aliados no se quieren dar por enterados. En Ferraz amagan, pero sin dar la cara. Lo de los socios clama al cielo. Se manifiestan indignados pero no hacen nada contra el responsable de la indignidad. Se les va a caer el cristalino de tanto mirar para otro lado.
En situación parecida, el PP hubiera sido destrozado en dos semanas, tanto a nivel político como mediático. No es el caso de Pedro, que sigue contando con el aplauso de buena parte del socialismo y de los medios afines. Y del coro europeo de Von der Leyen, Macron, Merz y compañía.
Está claro que Pedro Sánchez no se va a ir por voluntad propia. O le echan los socios, o los tribunales o las urnas. Va a hacer cuanto necesite, con ley o sin ella, para seguir instalado en la Moncloa.