Negro invierno energético
La previsiones apuntan a que pasaremos frío, tendremos problemas de movilidad, la inflación se disparará y habrá dificultades de abastecimiento en los supermercados
Esperemos que no se cumplan las previsiones energéticas que nos anuncian para este invierno, porque de ser ciertas puede que pasemos frío, tengamos problemas de movilidad, la inflación se dispare y haya dificultades de abastecimiento de algunos productos en los lineales de los supermercados. Eso si no sobreviene también un apagón, habida cuenta de que en lo que llevamos de otoño hemos estado al límite en varias ocasiones: la gran industria ha tenido que ser desconectada por falta de generación renovable y Bruselas está programando apagones selectivos para casos de emergencia.Las dificultades en movilidad serían consecuencia de la crisis del diésel, que en Francia ya escasea en las gasolineras. Los riesgos de desabastecimiento, por las dificultades en la producción de fertilizantes, que castiga a la agricultura, azotada igual por el precio disparado del gasóleo agrícola. Y finalmente el gas, una de las fuentes de energía más utilizada en los hogares. La denominada Tarifa de Último Recurso (TUR) acaba de subir un 17,6%, pero la OCU prevé que se eleve el precio hasta un 69%, lo que llevará a que una familia con una vivienda media tenga que pagar más de 300 euros adicionales en su factura anualizada. Las sanciones a Rusia y la crisis de Ormuz que afecta a Qatar, principal productor mundial, hace que las reservas de gas en Europa estén al mínimo.
No en España, donde tenemos gran capacidad de almacenaje y regasificación. Pero las tensiones internacionales afectan de lleno al precio en todas partes. Y dado que el gas condiciona la tarifa de luz, el panorama energético no puede ser peor.