La pirámide alimentaria de la era Trump
Busca salvar a los norteamericanos de su actual patrón alimentario
La han emprendido algunos contra Robert F. Kenney, secretario de Salud de EE UU, por aprobar una nueva pirámide alimentaria en la que las legumbres pierden frente al chuletón y la mantequilla. Son las directrices del movimiento MAHA («Make America Healthy Again») que busca salvar a los norteamericanos de su actual patrón alimentario basado en hamburguesas, perritos, bollería, ultraprocesados y ultracongelados.

La nueva pirámide invierte el orden tradicional, al priorizar las proteínas y las grasas de calidad (sí a la carne roja de animales alimentados con pastos, no las hamburguesas o perritos de McD; sí a la mantequilla, no a la margarina) frente a los procesados y los azúcares refinados. Lo más polémico está, sin embargo, en los cereales, considerados básicos en la dieta mediterránea, y en la pirámide RFK secundarios.
Una nueva dieta que puede ser más o menos afortunada, pero que está basada en datos abrumadores: Estados Unidos gasta en atención médica más que cualquier otro país occidental, y con la carga más elevada en enfermedades crónicas. Dos terceras partes de los adultos y niños sufren problemas de salud cronificados, cuando hace 50 años esa cifra era el uno por ciento. El 74% son obesos o tiene sobrepeso, incluido el 50% de los niños. Hace 120 años, la obesidad era casi desconocida en Estados Unidos.
Hoy, la mitad de la población sufre diabetes o prediabetes tipo 2. En los años 60, la diabetes infantil era tan baja que un pediatra apenas veía un caso durante su carrera. Ahora, uno de cada tres niños es diabético o prediabético, y el 18% de los adolescentes padece hígado graso (uno de cada cinco), cuando hace 60 años, esa patología apenas afectaba a personas alcohólicas. Datos abrumadores, aunque está por ver la eficacia de la nueva pirámide de RFK.