La IA también contamina

No solo necesita cantidades ingentes de electricidad y agua, sino que los centros pueden ser focos de polución bacteriana

Todo está controlado por la inteligencia artificial
Los centros de datos y la IA consumen demasiada agua

En EE. UU alberga un tercio de todos los centros de datos del mundo. Cada vez se construyen infraestructuras más grandes, ante las protestas crecientes de muchos vecinos, que denuncian un escandaloso aumento en la contaminación, subidas en la factura de la luz y problemas con el suministro de agua. Y ahora también peligros para la salud. La psicosis estalló como consecuencia de que Goat Systems LLC, un contratista de Meta que está participando en la construcción de un nuevo centro de datos en Wyoming, vertiera aguas contaminadas con Cupriavidus gilardii al alcantarillado público, una bacteria poco común y peligrosa para personas inmunodeprimidas.

La bacteria en cuestión es un microorganismo raro que puede provocar infecciones graves en el sistema inmunitario. El caso ha reavivado el debate sobre el impacto ambiental y en la salud de los centros de datos, llevando a las autoridades locales a endurecer la normativa sobre la gestión de aguas industriales.

Tal es la psicosis, que responsabilizan también a la imperiosa IA de estar tras un brote de ciclospiriasis en Michigan, donde más de 1.500 personas han enfermado. Ohio ha registrado 200 casos. Nueva York, Illinois, Indiana, Carolina del Norte y Texas han aumentado las incidencias. La ciclosporiasis no mata, pero produce diarrea acuosa, calambres y una deshidratación rápida.

Nada tiene que ver con los centros de datos, pero como la imaginación es libre, muchas personas lo vinculan. Lo cierto es que los datacenter se están empezando a convertir en auténtico dolor de cabeza. La lA es bastante impopular entre los ciudadanos americanos. Según una encuesta reciente, la mayoría cree que va a suponer un impacto negativo en la sociedad. No solo absorbe energía en cantidades inimaginables, haciendo que se dispare la factura de la luz, sino que beben más agua que las ciudades que los acogen, y ahora que pueden contaminar con bacterias.

De ahí que incluso se esté barajando llevar los datacenter (necesitan agua fría constante) a zonas como Groenlandia o ponerlos bajo el mar. La IA consume más agua que los humanos, algo que se puso de manifiesto tras revelar Microsoft que está utilizando una cantidad espectacular de agua para enfriar centros de ChatGPT de Iowa, estado con problemas de sequía. En España, el hiper-centro Meta de Talavera consumirá más de 600 millones de litros.

El ChatGPT consume 50 millones de agua dulce cada 30 días, y puede ir a más, a medida que los modelos de lenguaje inteligente se perfeccionan.

Se calcula que el consumo hídrico digital global podría suponer alrededor de 420 mil millones de litros de agua al año, equivalente a Nueva York.

Por eso el foco se está poniendo en poner los metacenter bajo el océano. Empresas americanas ya han efectuado ensayos. China tiene planes a gran escala. El problema es que no se sabe cómo afectará a las especies: el calor de estas instalaciones eleva la temperatura.

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