La era de la comida genómica
Basada en alimentos NGT, pretende ajustarse a las necesidades genéticas de acuerdo con las peculiaridades de salud de cada persona

Si los transgénicos fueron revolucionarios, ahora lo van a ser los alimentos genómicos, alterados de acuerdo con la constitución genética individual, de manera que habrá selección de alimentos para grupo de personas, de acuerdo con la característica de sus genes. Esto da lugar a los denominados alimentos o plantas NGT, cuya regulación está en proceso en la UE. Se trata de productos con composición modificada, tolerantes a plagas o con mayor rendimiento agrícola, tolerancia al estrés abiótico (causado por sequías, altas temperaturas o salinidad) o contra los herbicidas, amén de un mayor rendimiento durante el almacenamiento.
Los alimentos NGT suponen una generación más allá de los transgénicos, habiendo ejemplos concretos como un tipo plátano con pardeamiento reducido, aprobado en Filipinas, Japón y Brasil y vendido por una empresa británica, y un tomate con altos niveles de GABA (ácido gamma aminobutírico, que podría ayudar a reducir la presión arterial), vendido por Japón.
Al diferenciar entre los OMG y los NGT, hay que tener en cuenta que mientras los transgénicos se obtienen introduciendo en el genoma el ADN de otro organismo, los NGT permiten modificar el ADN sin dejar material genético extraño en la planta. La UE los divide en dos: los que tienen menos de 20 modificaciones genéticas, y los que tienen más, siendo el 90 por ciento los de la primera categoría.
En teoría, los NGT van a ser alimentos casi perfectos. Pero solo en teoría. La agencia sanitaria francesa esboza reparos: «siempre es posible que se produzcan efectos inesperados de la mutagénesis dirigida en el fenotipo y las características agronómicas de las plantas modificadas, por lo que podrían observarse cambios inesperados en la composición de piensos y alimentos derivados”.
Hay investigadores que alertan sobre riesgos para el medio ambiente, debido a una “elevada probabilidad” de cruce con especies silvestres.
Los consumidores no se fían del todo. Ocurrió con los transgénicos. El público español es particularmente neo-fóbico, muy cauteloso y exigente a la hora de exigir beneficios.
Probablemente estemos ante un paso más en la tendencia hacia la generalización de los alimentos patentados. Vivimos un momento en el que lo auténtico es cada día menor. Las grandes compañías luchan por conseguir derechos sobre los alimentos modificados, generando patentes sobre ellos. Lo que es más fácil si los nuevos alimentos carecen de simientes, como vemos cada vez con mayor frecuencia. La tecnología “terminator” (estériles, no renovables, gracias a la modificación genética) se está apoderando de los mercados. Lo que nos lleva a menos variedad de cultivos. La diversidad, fuente de la alimentación humana, está amenazada por el monocultivo monopolista y la “piratería genética”. De ahí la oposición a las tecnologías que permiten el secuestro de las semillas. Quinientas organizaciones de todo el mundo promueven la campaña “terminator con terminator”. Está por ver si las plantas NGT van a suponer un paso más en esta tendencia hacia el control mundial de la alimentación.