Hacia un nuevo frío artificial
La UE de Von der Leyen ha decretado el fin de los actuales aparatos de aire acondicionado y la polémica está servida

Dice Von der Leyen que hay que prohibir el aire acondicionado, salvo a su familia, claro, que por algo la señora tiene derecho a frío en verano y a calefacción en invierno, igual que a viajar en jet privado siempre que quiera. Ella y Sánchez, que hizo un decreto para prohibir a bares y comercios poner el aire por debajo de los 27 grados, y se ha descubierto que semejante norma la incumple no solo él, sino la mayoría de sus ministros. El falso debate sobre el aire acondicionado se explica estos días en las redes de manera sencilla: las élites sí pueden usarlo, usted no. La Comisión Europea literalmente desconectó el aire acondicionado, pero solo en los pisos 1-7, donde trabajan personas de rango inferior. El edificio, de 13 plantas, alberga a la presidenta de la Comisión, a sus 26 comisarios y a unos 3.000 empleados. Von der Leyen trabaja en la planta 13, y la mayoría de los despachos de sus comisarios se encuentran en la octava o en niveles superiores.
Eso sí, la UE se dedica a complicar la vida a la gente corriente a cuenta de no combatir el calor con demasiado frío. Cuenta un turista como, de visita a Bruselas, en el hotel le dicen que no puede controlar el aire acondicionado por el medio ambiente, si bien le prometen que lo mantendrán a 26 °C, cosa que no ocurrió. En 3 días, tampoco limpiaron la habitación ni cambiaron toallas, teniendo incluso que sacar la basura de la habitación él mismo. No sabemos, la verdad, cuánto eso puede contribuir al medio ambiente, pero lo que sí contribuye es a que el hotel haga caja gracias a tales medidas, presumiblemente orientadas por Von der Leyen.
Afortunadamente ahora el acondicionador de aire nos permite dormir y trabajar, siempre que no se cometan excesos. En Norteamérica y el Caribe tienen el frío artificial a quince grados, y es como si pasaras al invierno en pleno verano. Dicen que para evitar que los mosquitos entren en las casas. Tiene el frío acondicionado evidentes ventajes. Gracias a él podemos usar el coche en las ciudades, y trabajar sin miedo a deshidratarnos, y dormir tapados con una temperatura agradable. Aunque el exceso causa no pocos problemas de salud.
La UE ha decretado el fin de los actuales aparatos de a/a, que tienen los días contados por causa de sus emisiones de hidrofluorocarburos, migrando hacia refrigerantes como el propano, el amoniaco o el propio CO2. Habrá que buscar alternativas. La aerotermia es muy buena solución. También la geotermia, solo que demasiado cara. El denominado enfriamiento evaporativo usa equipos que reducen el consumo eléctrico hasta 5 veces. Utilizan el agua como refrigerante natural sin aumentar la humedad interior ni unidad exterior. El enfriamiento radiante climatiza circuitos de agua fría por paredes o techos. Algo así han hecho en Paris con el agua del Sena, que se usa para distribuirla en centros estratégicos mediante una red de tuberías.
La refrigeración elastocalorica usa la energía mecánica en frío utilizando materiales especiales en lugar de químicos. Y hasta se ha inventado un aire acondicionado casero hecho con botellas de plástico, que lo puede construir cualquiera con materiales de la calle y no necesita de electricidad.