Hacer un Aldama
Leire Díez transmite señales de no estar contenta, tras ser abandonada a su suerte como Cerdán

Anunciaba la sincronizada un contrataque en toda regla de Sánchez contra Feijóo en el Congreso. Lo intentó, pero no fue para tanto. El presidente se extendió menos de lo habitual y lo hizo para defenderse. Sus ataques al PP por la Gürtel suenan antiguos en medio de este vendaval de información sobre corrupción, cuyo último capítulo es el informe de la UDEF sobre las actividades de Zapatero en Bolivia.
Situó Sánchez a Leire Díez dentro de la trama Ábalos/Cerdán, distanciándose de ellos porque iban por libre.
Son los que mayor riesgo judicial representan y el presidente intenta dejar claro que nada tiene que ver con ellos. Afirmación que entraña cierto riesgo.
Veremos cómo reacciona Leire, que estaría barajando la opción de «hacer un Aldama», como se ha escrito en LA RAZÓN. Es decir, colaborar con la Justicia y dejar de obedecer a los abogados socialistas designados por Ferraz.
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Los que conocen la investigación tienen la impresión de que el jefe de Leire era Cerdán, y que éste reportaba directamente a Sánchez. La no colaboración con la Justicia de Ábalos (y Koldo) no les ha servido más que para agravar su situación. Leire transmite señales de no estar contenta, tras ser abandonada a su suerte como Cerdán.
En segundo lugar, Zapatero. Sánchez lo defendió a muerte, quizás por razón de que, si cae Zapatero por el caso Plus Ultra, su responsabilidad concatenada es inevitable.
El rescate lo aprobó el Gobierno, y por tanto la responsabilidad es de Sánchez. Y si Julito decide «hacer un Aldama», los negocios y comisiones a él atribuidos podrían volverse contra su presunto jefe y protector, entre otros esos 200 mil euros de la conexión boliviana, según el último informe de la UDEF, auténtica respuesta procesal a la defensa férrea que Pedro hizo ayer de ZP en el Congreso.
Por tanto, el futuro de Zapatero y del propio Sánchez va a depender mucho de hasta donde quiera colaborar con la Justicia Julito.
Defendió el presidente a su familia, lo que es comprensible. El problema está en que el grueso de la defensa se basa en lo de siempre: no hay caso, la culpa es de los bulos, el fango, los rumores, las medias verdades, las invenciones de los tabloides digitales y los recortes de periódico aportados por organizaciones de la ultra-derecha.
Como si no hubiese unos procedimientos judiciales en curso llevados a cabo por jueces independientes con todas las garantías procesales.
Hizo también una mención no pedida a la financiación del PSOE. Quiso aclarar el «Uno» que no hay irregularidad en ese ámbito. Mensaje para los socios habida cuenta de que algunos de ellos han puesto este asunto como línea roja para el apoyo al Gobierno. Digamos que quiso ponerse la venda aAntes de la herida, aunque pueden también algunos concluir que «excusatio non petita, accusatio manifesta». O en román paladino, que el que se excusa, se acusa.
Feijoó se expresó con más dureza que nunca, espetándole a que «no roben ustedes, y así la justicia les dejará tranquilos». También tuvo un mensaje para los socios, a cuenta de los aplausos a Pedro: «Con esas mismas manos aplaudían a Ábalos».
Buena intervención del gallego, que llamó al presidente «nexo corruptor», porque la cloaca «se montó para protegerle a usted». Abascal puso el foco de su intervención en el asunto no menor de las nacionalizaciones vía «ley de nietos», que va a permitir votar en las próximas generales a casi dos millones de extranjeros, la mayoría que no ha pisado nunca España.
Presienten en Vox que se puede estar preparando una suerte de «pucherazo legalizado» para permitir que Sánchez siga gobernando, aun habiendo perdido las elecciones en el conteo del voto interior. Nada descabellado, por lo demás.
Y al final, los socios. La novedad la aportó Junts, al plantear que la legislatura pueda continuar «pero sin Pedro Sánchez». Es decir, que dimita el presidente y le sustituya alguien del partido o del Gobierno. Lo normal sería que fuese el vicepresidente primero, Carlos Cuerpo. Novedoso planteamiento del socio más díscolo. Todo lo demás es de sobras conocido.