Fabricando votantes

El partido de Pedro quiere ganar con el voto exterior lo que no logra en España

Isabel Díaz Ayuso
Isabel Díaz Ayuso

Ayer Ayuso envió un mensaje a nuestros cónsules y funcionarios del exterior para que no se les ocurra otorgar la nacionalidad española a quienes no lo merecen, «porque estarían haciendo algo ilegal». Antes Feijóo dijo que van a estar atentos porque «están fabricando votantes». Advertencias a cuento de la denominada Ley de Nietos, por la que Buenos Aires va a incorporar al censo electoral más españoles que Málaga. Broma no es, aunque parezca. Curioso que, en las últimas autonómicas, el PSOE ganó al PP en el recuento del voto del exterior, pese a haber sido literalmente arrollado en Extremadura, Aragón, Castilla y León y Andalucía. Quizás ahí esté la explicación del interés del partido de Pedro por esta ley de Nietos que podría dar la nacionalidad hasta un total de 2,4 presuntos descendientes de españoles que viven en el exterior. Conozco a uno de ellos. Se trata de un agente comercial de Sao Paulo que nunca ha estado en España, no habla español, no tiene interés ni en visitarnos, pero le parece un gran regalo que Sánchez, al que admira por su «valentía» anti-Trump, le vaya a dar un pasaporte que lo hace ciudadano de la UE. Por supuesto que le votará. Y como él otros cientos de miles. Evidentemente, esto es legal gracias a la aplicación de esa Ley de Memoria Democrática por la cual se acaba de externalizar el proceso de nacionalizar a 645.052 nuevos solicitantes, que serán españoles cuando se celebren las elecciones en 2027. Lo están haciendo a toda prisa porque Sánchez tiene prisa. Argentina es históricamente el granero electoral del PSOE, aunque no hay que despreciar a los demás. Según publicó Segundo Sanz, en OK diario, quien firmó la orden para dar el derecho al voto a nietos de presuntos exiliados fue la hermana de Óscar Puente cuando ejercía como directora de Seguridad Jurídica y Fe Pública.

En el PP creen que es una maniobra más del presidente para seguir en el cargo. Otra vía es la regularización masiva de inmigrantes, que ayer supimos supera ya el millón, muchos de los cuales podrían votar en las municipales, no así en las generales. Y luego está lo que algunos denominan la «trampa» del carnet digital sin verificación, cuyo uso por fortuna ha sido paralizado de momento por la Junta Electoral Central.

El voto exterior es importante porque hay «plazas» donde la disputa de un escaño es por un estrecho margen, y ahí puede ser vital. También el voto por correo, que en las pasadas elecciones del 23 de julio fue enormemente elevado, por causa de las vacaciones de verano. Vox propuso la pasada semana separar del presencial el recuento del sufragio emitido por correo, de manera que sepamos con certeza quién gana por esta vía. La izquierda entera votó en contra. El PP se abstuvo. Piensan que el pucherazo en España es imposible. Nuestro sistema es garantista, pero la realidad es que las irregularidades en el voto por correo no son menores. Si los de Sánchez no tuvieron empacho en «intervenir» en las primarias del PSOE, como se ha sabido a raíz de las investigaciones de la UCO sobre Ábalos, Koldo y Cerdán (la banda del Peugeot), no es descabellado pensar que sea capaz también de cualquier otra cosa con tal de mantenerse otros cuatro años más en la Moncloa.

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