Energía dirigida vs Hipersónica

Por vez primera se está produciendo una confrontación directa entre armamento de velocidades sónicas contra otro que vuela a la velocidad de la luz.

Si la guerra de Ucrania es una guerra robótica de drones y autómatas, la de Irán se está convirtiendo en un conflicto en el que se han empezado a enfrentar, por vez primera, las armas de energía dirigida contra los misiles hipersónicos. O sea, armamento que va a la velocidad de la luz frente a cohetes que vuelan a velocidades sónicas que oscilan entre Mach 3 y match 10.

Misil hipersónico
Misil hipersónico

A tal aceleración de los misiles iraníes Fathatt I y II o el Khorramshahr, los sistemas antiaéreos americanos Patriot, Arrow o THAAD, y la misma Cúpula de Hierro de Israel, poco pueden hacer para evitar que tales armas golpeen ciudades judías o bases americanas. De ahí que tanto estadounidenses como israelitas hayan empezado a usar armas de energía dirigida, es decir, láseres 5.0, para frenar la tecnología hipersónica de los ayatolas. Es la primera vez que esto sucede. Las armas laser son baratas y van a la velocidad de la luz, muy superior incluso al macht10 del Fattah 2, eficaz contra los misiles antimisiles convencionales.

Las hipersónicas viajan a velocidades de entre 5 y 15 veces la velocidad del sonido (1,6 a 8 kilómetros/segundo). Por debajo, serían subsónicas o supersónicas. Por encima, las moléculas de la atmósfera se convierten en plasma incontrolable. Pero las de energía dirigida pueden operar a velocidades más extremas que dificultan la interceptación por parte de sistemas de defensa convencionales.

Los misiles balísticos tradicionales vuelan en trayectorias que los sistemas de defensa antimisiles como el Patriot americano pueden anticipar. Los de crucero o los hipersónicos, que se disparan a altitudes más bajas, tienen trayectorias difíciles de detener. Además, cada misil hipersónico iraní requiere de al menos un interceptor israelí o americano. Ante ataques masivos, la cantidad de interceptores disponibles resulta insuficiente, amén de que su precio llega hasta el millón de dólares para los interceptores Stunner de la cúpula David’s Sling.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *