El colapso de Irán

Trump golpeará a la teocracia para transformarla en un satélite funcional

Un barco estadounidense dispara un misil contra un objetivo iraní
Un barco estadounidense dispara un misil contra un objetivo iraní

Trump avisa a Irán de que, de seguir los brutales disturbios, habrá intervención militar, una operación anhelada por el sector neocón republicano desde hace tiempo, en sintonía con Israel. El problema es que la facción «maga» no está por una guerra abierta, y es probable que nuestro hiperactivo Donald se decante más por una operación quirúrgica tipo Maduro, para poner allí a alguien del régimen a favor de mantener una relación de «colaboración» con EE. UU.

Trump ya les ha enseñado los dientes en un par de ocasiones a los ayatolás. La más reciente, el bombardeo cosmético de instalaciones nucleares en Fordow e Isfahán, el pasado junio. La otra, muy contundente, el ataque relámpago que acabó con la vida del poderoso general Soleimani, líder de todas las guerrillas financiadas por Teherán en el Líbano, Siria, Yemen, Irak y Palestina. La opción que seguramente esté barajando la Casa Blanca sería parecida a lo de Soleimani/Maduro.

O sea, un golpe quirúrgico en la cabeza de la teocracia para acabar de colapsarla, transformándola en un satélite funcional. Eso supondría un duro revés para China, cuyo proyecto más importante, la Iniciativa de la Franja y la Ruta, depende en gran medida de Irán, su principal aliado en la región.

Golpeado el régimen por las fuerzas de élite norteamericanas, Trump y Rubio deberían poner allí a un títere a lo Delcy, capaz de organizar la transición desde dentro. La teocracia ha vivido en los últimos tiempos ciertos movimientos aperturistas. El hijo del asesor del ayatolá Jamenei, Yahya Safavi, cree que Irán necesita reducir la confrontación con Occidente para evitar nuevos conflictos, llegando a apoyar una solución de dos estados para el problema palestino si Israel aceptara las fronteras del 67.

También la hija del expresidente Rafsanjani, Faezeh Hashemi, apuesta por restaurar las relaciones diplomáticas con EE. UU. para que Irán pueda proteger sus intereses «como país normal», abogando por la cooperación entre los conservadores de la familia Jamenei y los reformistas de Jomeini y Rafsanjani.

La opción del derrocamiento militar colocando al último hijo del Reza Pahlavi no parece tener tanta fuerza, por mucho que los neocones republicanos y Netanyahu la propugnen. Una intervención armada abierta contra Irán provocaría un cierre de filas nacionalista cohesionando al régimen contra el enemigo exterior sionista, declarando la ley marcial y dotando de «legalidad» a la destrucción de la oposición.

En la «guerra de los 12 días», Israel infligió graves daños a Irán asesinando a líderes militares y científicos nucleares, pero los persas golpearon a Netanyahu atravesando su «Cúpula de Hierro» con misiles hipersónicos que impactaron en centrales eléctricas y refinerías de Haifa, la sede del Mossad, instalaciones tecnológicas y bases aéreas. Eso hizo que, por vez primera, muchos israelíes de a pie sintieran también de cerca el terror de la guerra.

Teherán considera que los actuales disturbios, basados en la calamitosa situación económica del país, son una «guerra blanda» de la CIA, el Mossad y el MI6 británico. El diario israelí Haaretz informa de una campaña financiada por Tel Aviv para restaurar a los Pahlavi, mediante «avatares» de falsos ciudadanos iraníes con cuentas en X e Instagram que difunden contenidos e imágenes «fake» creados por IA. El objetivo sería agravar la situación para justificar la acción militar de Trump, que estaría al caer.

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