Crisis de inversión en mantenimiento
La conservación de nuestros pantanos exige 500 millones de euros, mientras que la inversión efectiva se sitúa en apenas 16 millones. El quinto país del mundo con mayor número de grandes presas, apenas invierte en su mantenimiento.

La conservación de nuestros embalses exige un gasto anual estimado de entre 500 y 600 millones de euros, pero la inversión efectiva se sitúa en torno a 16 millones de euros al año, según datos de la Sociedad Española de Presas y Embalses (SEPREM). De las 375 que son de titularidad estatal, unas 160 presentan problemas en los desagües de fondo, un elemento clave para la seguridad y la correcta gestión de avenidas.
A raíz del trágico accidente ferroviario en Adamuz, hemos caído en la gravísima situación en que se encuentran muchas de nuestras infraestructuras, empezando por la red de autovías y siguiendo por la ferroviaria. Hace diez años, España destinó 730 millones al mantenimiento de 2,900 kilómetros de alta velocidad, y hoy esa inversión es de 693 millones, pese a que la red ha crecido hasta los 4 mil kilómetros. En carreteras hace falta invertir dos mil millones anuales en conservación, según los expertos, cuando se invierte menos de la mitad, apenas 800 millones. Así vemos y sufrimos como tenemos miles de kilómetros con agujeros y baches de todo tipo, consecuencia del abandono del asfalto.
En materia de embalses la situación es aún peor, de acuerdo con lo que dicen los propios ingenieros. Los presupuestos de conservación son ridículos, y eso nos traslada a una situación de riesgo real. Mas que construir nuevos embalses, piden mejorar los existentes, en los que se almacena menos agua de la reportada debido a la acumulación de sedimentos en el fondo.
Dado que gran parte de las presas está cruzando ahora mismo el umbral de su vida útil (entre 50 y 75 años), se llega a una circunstancia en la que el hormigón aguanta, pero el acero no tanto, de manera que compuertas, válvulas y desagües de fondo están alcanzando su límite de operatividad. Y dado que no se invierte de manera generalizada en limpieza de lodos y sedimentos, se está almacenando menos recurso del que nos cuentan.
Hasta la Dirección de Agua del Ministerio de Transición Ecológica ha reconocido en uno de sus informes que el 60 por ciento de las presas requiere actualmente de intervenciones urgentes de seguridad, un diagnóstico que coincide con las reiteradas advertencias de ingenieros, sindicatos y expertos del sector sobre el deterioro acumulado de estas infraestructuras clave.
El sindicato CSIF ha calificado la situación de «crítica» y pide reforzar estructurales y un aumento de personal, puesto que, además, y siempre según ellos, las plantillas son insuficientes para gestionar la red estatal en condiciones de seguridad. La Asociación de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, alerta de que el 65 por ciento de las presas necesita renovar sus sistemas de auscultación, el 30 por ciento requiere mejoras estructurales y la mitad demanda una rehabilitación íntegra.