Cada vez más cucarachas
Las altas temperaturas aceleran el ciclo reproductivo de estos insectos, haciendo que sus huevos eclosionen mucho más rápido

Si casi todos los insectos nos resultan repulsivos, las cucarachas ocupan casi siempre las primeras posiciones en el podio de entre los más hediondos. La noticia es que cada vez hay más cucarachas. No van a menos sino a más, con colonias difíciles de eliminar porque se están adaptando bien a los ambientes hostiles. Las altas temperaturas aceleran el ciclo reproductivo de estos insectos, haciendo que sus huevos eclosionen mucho más rápido. Además, han desarrollado mutaciones genéticas que las hacen inmunes a muchos productos químicos y geles tradicionales. El deterioro de las redes de alcantarillado y tuberías no modernizadas les facilitan un hábitat de oscuridad, humedad y nutrientes perfectos para vivir. El problema de las «cucas» es que comen de casi todo. Les encanta el papel y el cartón, aunque en realidad cualquier cosa que encuentren. Dado que necesitan agua para vivir y desarrollarse, de ahí lo importante de evitar fisuras de tuberías o grifos en las casas, sellando bien grietas en paredes y desagües, guardando los alimentos en recipientes herméticos y manteniendo siempre una muy buena higiene general, sin restos de grasa, que es lo que estos bichos buscan.
La cuestión hoy también es que, por muy increíble que parezca, determinados científicos dicen ahora que la leche de un determinado tipo de cucaracha es un superalimento que podría imponerse en los próximos años. No de cualquier «cuca» sino de la conocida como cucaracha de ciprés, que no es ovípara y pone huevos, sino que da a luz a crías vivas y las alimenta segregando un líquido nutritivo en su vientre.
Según una investigación de la Unión Internacional de Cristología, ese cuajo es cuatro veces más nutritivo y rico en proteínas y vitaminas del grupo B que el de la vaca, y creen que puede ser clave para alimentar a la creciente población mundial en el futuro. Claro que como «ordeñar» a una cucaracha no parece cosa muy factible, los investigadores decidieron secuenciar los genes responsables de producir los cristales de la proteína de su leche, para ver si de alguna manera podrían replicarlos en un laboratorio. Parece que lo habrían conseguido, de manera que tendríamos leche de cucaracha sintética sin necesidad de exprimir decenas para producir un mililitro de leche.
Hay que tener en cuenta que, para conseguir el lácteo original, habría que esperar 40 días, cuando el insecto ya está maduro, tras haber tenido sus crías y después de comenzar a lactar. Luego hay que matar al bicho y escarbar en el saco donde se encuentran los cristales lácteos. En fin, que por eso la ciencia quiere producir ese calostro cultivándolo en probeta, como ya hacen con las carnes de vaca y pollo. Después la sirven mediante impresoras 3D y listo.
Claro que algunos podrían decir que, dado que cada vez hay más cucarachas, por muy repulsivo que resulte, estaríamos más cerca de la solución a los problemas de alimentación mundial. A eso se llama hacer de la necesidad virtud.