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Ni indefensos ni solos

Si histórica fue la jornada del martes en Ceuta no menos lo fue la de ayer en Melilla, que no ha sido invadida, pero sintió como propia la tragedia caballa

No apenas por el momento y la oportunidad, sino porque el mensaje llevado por Sus Majestades los Reyes a Ceuta el martes y ayer a Melilla, es el que esperaban los españoles de estas dos ciudades españolas que han podido tener cierta sensación de desamparo a la vista de lo ocurrido desde y el pasado 30 de julio hasta ahora. «No estáis solos ni estáis indefensos. Sois una parte irrenunciable de nuestro país». O como dijo ayer el alcalde presidente de la antigua Rusadir: «Melilla no es de España, es España. Aquí comienza España, aquí comienza Europa».

Obvio el mensaje del alcalde presidente Imbroda y absolutamente necesaria la visita y el discurso de Felipe VI. Medido y sereno, pero contundente y severo, para que llegue a donde tiene que llegar. Para que se sepa que hay banderas y sentimientos con los que no se debe ni se puede jugar. Porque es incuestionable la soberanía de unas ciudades que no son colonias ni presidios ni mucho menos marroquíes, como pretende Rabat. Españolas más de un siglo antes de la independencia de Estados Unidos. Tres centurias por delante de que Marruecos fuera constituido como Estado.

Si histórica fue la jornada del martes en Ceuta no menos lo fue la de ayer en Melilla, que no ha sido invadida, pero sintió como propia la tragedia caballa. Por eso empapelaron la ciudad con las caras de los Reyes y con las banderas locales y de Ceuta, luciendo las mejores galas en sus elegantes edificios modernistas, del mejor estilo de los discípulos de Gaudí, por el centro y en la ciudad vieja, en la cuidadísima ciudadela militar.

Melilla no fue invadida pero también sufrió una pequeña avalancha en los últimos días de julio. Y viene sufriendo desde la Covid un cerrojazo comercial por parte de Marruecos que retrata el talante de quien lo practica. La policía marroquí no permite pasar ni un solo producto por la aduana común. Pese a que se acordó abrir la frontera al paso de personas y mercancías, la realidad es que la reapertura no se ha producido, en un intento claro por parte de Rabat de aislar, fisurar y bloquear el comercio de la ciudad, lo que ha provocado que muchísimas empresas hayan tenido que cerrar o emigrar a Málaga o Almería.

Pero ni Melilla ni Ceuta están solas. No se venden. Y por supuesto que se las defiende. Por muchas dudas que haya dejado el Gobierno en estos dos meses de invasión. La visita de los Reyes lo pone de manifiesto.

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