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La angustia de revivir la tragedia de la pandemia

Fue duro aquello, aunque mucho más lo fue para los miles de trabajadores de la Sanidad

Que probablemente nunca vamos a saber con certeza todo lo que ocurrió con la pandemia, especialmente en lo que se refiere a su causa real, es una evidencia que casi nadie se atreve a cuestionar. Pero son ciertas y abundan las evidencias basadas en experiencias imborrables, que no admiten dudas porque es lo que cada uno de nosotros vivió en aquellos días aciagos de la Covid-19. La mayoría de las personas pasó el trance encerrada entre las cuatro paredes de una casa. Fue duro aquello, aunque mucho más lo fue para los miles de trabajadores de la Sanidad, protagonistas de agotadoras jornadas de urgencias saturadas, ambulancias sobrecargadas, pasillos intransitables y UCIS colapsadas.

Decíamos muchos con orgullo que teníamos el mejor servicio de salud del mundo, y de golpe nos dimos cuenta de nuestra vulnerabilidad. Lo cuenta bien Juan Abarca en “Cuando todo se tambalea. Gestionar lo imposible: crónica de una pandemia” (Editorial Deusto ), un libro que se lee de un tirón y que fue escrito también de un tirón, porque “me generaba sufrimiento escribirlo”, dijo en la presentación de su obra en Sanchinarro. Se emocionó el doctor, presidente del Grupo HM, al recordar aquellos momentos duros, con su gente saturada de horas de trabajo, enfermeras, médicos, limpiadoras, todos a una para atender y curar pacientes, pero inermes muchas veces por falta de manos y de medios. Superaron con sudor lo que era imposible abordar de otra manera. Agradecieron infinito las máscaras de buceo que tanta gente envió como respiradores. Hay más humanidad que indignidad en la condición humana, dice Abarca. Hay de todo. Lo cuenta con el desgarro del sufrimiento de aquellos días aciagos en los que a él se le ocurrió hacer un diario en LinkedIn para narrar su experiencia con el virus, con los enfermos y con los suyos. Una información que le llegaba por su cargo, pero que compartió con tantas personas que le agradecimos aquel gesto humano que hoy rememoramos con este libro imprescindible.

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