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Acampada «agitprop»

Se extiende la sospecha de que hemos sido utilizados en el «caso Maricarmen»

La percepción de que la gente de buen corazón, que es la inmensa mayoría, ha sido utilizada en el «caso Maricarmen» es cada vez más evidente. Hay que ser muy mala persona para no conmoverse ante la imagen de una anciana desalojada del piso en el que vivió toda la vida. Por eso es exigible a quien tiene la responsabilidad de legislar, el Gobierno, que lo haga protegiendo los casos de inquilinos con especial vulnerabilidad, pero con soluciones que, al mismo tiempo, no carguen sobre las espaldas del propietario el coste de otorgar a esas personas unos alquileres a precios por debajo del mercado. Es decir, el Gobierno debe asumir ese coste, compensando al propietario vía exención de impuestos o como considere. Con la excepción de los fondos buitres, dicen algunos, puede que con razón. Y aquí es donde afloran las sospechas de haber sido utilizados, en nuestra buena fe, a propósito del «caso Maricarmen». El gran despliegue mediático organizado el día del desalojo no es algo que se pueda improvisar. Tampoco es inocente que se diga de forma machacona que el propietario de la vivienda y del edificio es un fondo buitre. Como las mentiras tienen las patas cortas, supimos pronto que la propiedad no es de ningún fondo de inversión sino de una micro-pyme con una única propiedad, el piso en el que habitaba la anciana desalojada. Una empresa familiar que no es propietaria de todos los pisos del inmueble, sino de una sola casa. Luego fondo buitre no es, pese a que algunos insisten hoy en calificarlo de esa manera. Urbagestión ha explicado, y es democrático oír a todas las partes, que el acuerdo para que Maricarmen siguiera en su vivienda era fácil y lo ofrecieron, pero que el Sindicato de Inquilinas lo boicoteó, pues les interesa el conflicto.

El aroma a maquinación es inconfundible. La forma en que espontáneamente concentraron a cientos de personas el pasado miércoles. El súbito y generalizado despliegue mediático. La rápida expansión de las consignas. El desplazamiento de los manifestantes «al ático de Ayuso». Y por fin, la improvisada acampada en Sol, a las puertas del despacho de Ayuso. Todo muy espontáneo, según dicen. Fue «espontáneo» ubicar una carpa en el centro del asentamiento, donde hay hasta programa de actividades: «A las 10:00 yoga, a las 11:00 taller de pancartas, a las 14, comida popular, a las 16, Asamblea, a las 20, FestCena». Todo tan improvisado como la elección de Valeria Racu como portavoz del Sindicato. Curioso porque Valeria, actriz moldava, estudió en la SOAS de Londres, una de las 12 universidades de la Open Society University Network, creada por Soros, el magnate amigo de Sánchez que financia a numerosas ONG pro inmigración, pro agitación de colores y movimientos independentistas. «Este es el proyecto más importante de mi vida», dijo Soros al presentarlo en Davos 2020.

La nueva campaña «agitprop» (agitación y propaganda) apenas ha comenzado. Se ve que vienen las elecciones. Veremos a quién pretenden beneficiar, si a Sánchez o a la izquierda, o a ambos a la vez, en nombre de Maricarmen, la anciana a la que todos queremos ayudar, que vivió 70 años de alquiler gracias a una ley de Franco, desahuciada por una ley socialista bajo un Gobierno de Sánchez. Aunque la culpa es de Ayuso.

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