Persiste la precariedad sanitaria en Ceuta
La visita de la ministra fue un absoluto fiasco

Vuelven los médicos a la guerra con Sanidad, ahora agravada por la crisis de Ceuta, donde el colapso se mantiene en medio de una tensión cada día más acusada. La visita de la ministra fue un absoluto fiasco. Apenas sirvió para caldear el ambiente. Con más de 300 asistencias diarias a los nuevos inmigrantes (o invasores), el «sobreesfuerzo» de los sanitarios es más que evidente. Por ejemplo: hay apenas cuatro radiólogos para 87 mil habitantes, los más de diez mil migrantes sobrevenidos y un número indeterminado de visitantes ocasionales. Y quien dice radiólogos dice ginecólogos, traumatólogos, médicos de familia o de cualquier otra especialidad. Hay carencias en todos los servicios.
Mónica García tardó 18 días en ir a Ceuta. Lo peor es que su visita no sirvió para nada. No se entrevistó con los profesionales, frustrados y sin respuestas a su problemática creciente y agotadora. Se dedicó a llamar racistas a quienes advertían de posibles enfermedades infecciosas, algo más que probable a tenor de las circunstancias de falta de higiene en que se agolpa la población invasora en descampados y en la playa. Anunció refuerzos, pero los médicos creen que son insuficientes.
Los enfermeros también se quejan, con razón. El sindicato Satse se manifiesta enormemente preocupado por la precariedad de los centros sanitarios. Denuncian sobrecarga asistencial, insuficiencia de recursos humanos y situaciones de tensión e inseguridad que afectan al trabajo diario, por lo que piden un aumento de las plantillas, garantizar la seguridad en los centros sanitarios y asegurar una planificación ajustada a una población que ha crecido de manera aún no cuantificable. Piden que por favor no se hable de normalidad, pues la situación no puede ser más anormal. Tanto, que hasta se ha tenido que poner un servicio de escolta para las enfermeras en sus visitas domiciliarias.