De la pasividad al caos

Ahora van a ser también los ultras los responsables del desgobierno en Ceuta

La Policía carece de medios y efectivos suficientes pra controlar a los inmigrantes que invadieron Ceuta
La Policía carece de medios y efectivos suficientes pra controlar a los inmigrantes que invadieron Ceuta

Reaccionar un mes después no es reaccionar, es parchear. A poner parches se está dedicando el Gobierno tanto en Ceuta como en el Parlamento. No se actuó cuando correspondía porque el señor presidente tenía que vacacionar, y eso es incompatible con trabajar, por mucho que diga Bolaños lo contrario. Trabajó 24 horas al día, dijo el ministro. Pues no: parte del día lo dedicó a bucear, montar en bici, recorrer jardines, nadar, recomendar canciones y subir vídeos a TikTok. Si ese tiempo lo hubiera invertido en tomar el timón, el resultado sería otro. No lo hizo y la situación no ha hecho más que empeorar. Los ministros visitan Ceuta para interactuar. La gente protesta con razón. El plan de Cuerpo es invisible. El de Marlaska, de tortuga. Desplegar al Ejército sin permitirle usar medios disuasorios es invitar a que les agredan, como sucedió la otra madrugada. Nada sabemos de las niñas violadas que iban a ser llevadas a la península. Los expulsados de la playa han vuelto a llenarla de chozas. Y no está claro si los ilegales son 9 o 15 mil. Nadie da cifra cierta.

Ahora pretenden instalar la tesis de que el caos se debe a bandas ultras que persiguen con hierros a los inmigrantes. Que en realidad son invasores. Está probado que entre ellos hay agitadores, seguramente pagados por algún servicio secreto. Inmigrantes armados con piedras y palos, que persiguen a las fuerzas de seguridad y a un Ejército inerme, obligado a huir por no poder usar su armamento siquiera de forma disuasoria.

El otro responsable, según el argumentario monclovita, es Aznar. Justo Aznar, el único gobernante español que, con tranquilidad y firmeza, demostró a Rabat que España no acepta hechos consumados. Tal fue lo de Perejil. Aznar restableció la legalidad y una normalidad real, no la nueva normalidad sanchista. Rabat tuvo que aceptarlo. No le quedaba otra. Claro que después vino el 11 M, según Trillo montado por el servicio secreto marroquí, junto con alguna agencia aliada. A saber.

Con Marruecos hay que estar siempre preparados. No se debe entrar en una dinámica de artillería verbal, porque eso sería peor. Ahí el gobierno tiene razón. Hay que usar la diplomacia, pero con la firmeza de Aznar, no con la pasividad de Sánchez. No hay que dejarse engañar. La invasión no la montaron las mafias. Lo sabe bien Rabat.

Ergo la solución del caos no puede pasar más que por la devolución de los invasores a Marruecos. Si eso no sucede, y no va a suceder, la anarquía seguirá agravándose cada día, sin descartar el estallido social. La ceutíes no pueden más. No pueden salir a comprar tranquilos. No pueden ir a los parques, llevar a los niños al colegio, moverse por una ciudad que les pertenece, pues pagan sus impuestos. Los ceutíes no son racistas. Conviven dentro de tres culturas desde hace siglos. Pero hay hartazgo e impotencia por tanto desgobierno.

Ceuta no necesita más ministros de paseo, sino gestores eficaces. Sobran visitantes como Fernando Simón. No un mando único sin poder, sino medidas excepcionales para circunstancias excepcionales. Que el Ejército se pueda defender, fronteras reforzadas de verdad, policías y guardias con medios adecuados y movilizar tanto a la UE como a la OTAN para disuadir a Rabat. Por mucho que Mohamed sea el aliado mimado de Netanyahu y Trump.

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