Un plan contra España
Sánchez aceptaría la cosoberanía de Ceuta y Melilla tras el caos de una invasión civil

Sostienen algunos analistas que hay un plan contra España del que Ceuta y Melilla forman parte principal. Una maquinación que consistiría, de entrada, en conseguir que se comparta con Marruecos la soberanía de nuestras ciudades autónomas, para finalmente cederla por completo al vecino del sur. Algo que se viene sustentado en reiteradas declaraciones de dirigentes del Partido Republicano de Donald Trump, por un lado, y en la clara apuesta por esa vía del gobierno de Benjamín Netanyahu. Ambos son aliados preferentes del régimen de Mohamed VI, a quien consideran legitimado no ya para ejercer la cosoberanía, sino incluso para el control completo de las dos plazas españolas.
Controlada Ceuta por Marruecos, se garantiza Estados Unidos el poder total sobre el Estrecho de Gibraltar, sin depender para nada ni de España ni de los socios europeos, a los que detesta. Al otro lado del Estrecho está Gran Bretaña, aliado fiel y permanente de los americanos. Ahora que tanto se habla de la geopolítica de Ormuz, sacar a colación la relevancia de Gibraltar no es baladí. No en vano es la única vía de comunicación entre el Atlántico y el Mediterráneo. Por su angostura de 15 kilómetros discurre algo más de la tercera parte del tráfico marítimo mundial. Su obturación privaría a Occidente de un tercio de su capacidad importadora, al ser una de las principales puertas del comercio mundial. Quien posee su llave tiene un papel más que relevante en el tablero internacional, máxime en caso de guerra. Inglaterra lo sabe, y por eso no suelta el Peñón, donde mantiene una base naval y un aeropuerto militar, pese a la pequeñez de la Roca. España en Ceuta, con bastante más territorio de extensión, no tiene ni tan siquiera un aeropuerto. Para ir por vía aérea a la ciudad autónoma hay que desplazarse en helicóptero desde Málaga. Lo que da idea de la manera como España ejerce su soberanía en la ciudad.
Ayer mismo dijo el Departamento de Estado norteamericano que «la invasión de Ceuta es consecuencia directa del vergonzoso rechazo del gobierno español a defender su soberanía, asegurar sus fronteras y proteger a su pueblo». Es difícil entender que la frontera ceutí esté tan desprotegida, teniendo en cuenta que no sólo es lindero de España sino también de Europa. La conclusión para algunos parece evidente: si el Ejecutivo sanchista es incapaz de proteger su territorio, mejor que lo haga Rabat, dispuesto a ejercer la soberanía con la misma contundencia que exhibe en el otrora Sahara español.
Ceuta no es ninguna colonia, pertenece a España desde 1668, 108 años antes de la independencia de EE. UU, 280 antes del estado de Israel y 288 antes de la independencia de Marruecos. Pero eso da igual a los neocones americanos y al sionismo de Tel Aviv. Para ellos, Sánchez no es de fiar, Europa tampoco, y mejor asegurar el Estrecho en manos de un aliado fiel como Mohamed VI, que hará lo que digan desde Washington y Tel Aviv. En su libro «La Trastienda de las Servicios de Inteligencia», el ex agente del CNI Fernando San Agustín explica el plan marroquí. Aprovechando el desgobierno de taifas español, una gran invasión civil generará tal caos en Ceuta y Melilla que Sánchez aceptará la cosoberanía para evitar la guerra. En una fecha marcada para antes de 2030.