García debe dialogar con los médicos
Esta señora se cree en posesión de la verdad absoluta y no sabe dialogar, apenas demonizar

Los médicos han salido a la calle porque no pueden más. Cierto que no deberían hacerlo en estas fechas de frío y de epidemia de gripe, pero hay que entender que se trata de un colectivo al que los gobiernos sistemáticamente no tienen en cuenta, pese a la importancia del trabajo que realizan. Y ahora con Mónica García, mucho más. Esta señora se cree en posesión de la verdad absoluta y no sabe dialogar, apenas demonizar. Los médicos protestan con razón. No pueden más. No se quejan por vicio sino porque tienen razones para hacerlo. Casi todos los nuevos doctores presentan algún síntoma de agotamiento laboral. Guardias interminables, semanas de 60 horas y un sueldo base de 1.200 euros. Un reciente informe de la Organización Médica Colegial (OMC) lo dejaba bastante claro, pero se ve que García no lo ha leído. En un estudio realizado sobre 1.400 médicos jóvenes, resulta que dos tercios presentaban insomnio, y la mitad, agotamiento. Si además están muy mal pagados, el resultado es que muchos de ellos deciden abandonar.
El PSOE y otros partidos de izquierda no paran de vendernos las bondades sobre la Sanidad pública en España, pero la realidad es que es deficiente, está saturada, mal organizada, nada centralizada y paupérrimamente gestionada. No es de extrañar que los médicos alcen la voz y digan basta ya. Lo menos que puede hacer un Gobierno es contar con la opinión de un colectivo al que pretende afectar con una ley. Aquí no, primero se legisla y después se pregunta, por cubrir el expediente.
Vista la magnitud del paro, la ministra no ha tenido más remedio que envainársela y declarar que está dispuesta a hablar. Pero cuesta creer que Mónica García vaya a dar su brazo a torcer. Tal es su grado de soberbia.