Hablar mucho es bueno para la salud
No hay que reprimirse lo más mínimo y continuar hablando sin parar.
Se llama charlatán a quien habla demasiado y persona cotorra a la que se pasa el día rumiando chismes, pero también es verdad que de quien habla bien se dice que es locuaz, aunque si se excede podríamos concluir que incurrió en una lamentable verborrea.

Quienes hablan mucho suelen ser extrovertidos, y los que lo hacen de forma más reservada, lo contrario. De manera que hablar puede ser bueno o malo según los casos y las circunstancias, pero ahora parece que desde el punto de vista de la salud es mayormente aconsejable.
Sobre todo, si se es persona adulta mayor, pues parece que una manera razonable de prevenir el Alzheimer es hablar e interactuar activamente con tantas personas como sea posible. Se recomienda, por ello, que grupos de amigos adultos mayores se reúnan en algún lugar, por lo menos una vez por semana, durante unas dos o tres horas, para intercambiar opiniones y hablar.
Importante esta cuestión dado que con frecuencia las personas adultas mayores son ridiculizadas cuando hablan demasiado, pese a que según algunos médicos deberían hablar aún más para prevenir la pérdida de memoria.
Existirían, al menos, tres beneficios claros: uno) hablar activa el cerebro, porque el lenguaje y los pensamientos se comunican entre sí, especialmente cuando se habla rápido, lo que acelera el pensamiento y mejora la capacidad de memoria; dos) conversar más previene enfermedades mentales y reduce el estrés.
Dar la oportunidad de hablar y ser escuchado ayuda a sentirse mejor; y tres) el habla ejercita tanto los músculos activos de la cara como los de la garganta, aumenta la capacidad de los pulmones y reduce los peligros del vértigo y la sordera.
Así que por mucho que nos llamen charlatanes o cotorras, no hay que reprimirse lo más mínimo y hay que continuar hablando sin parar. Horror.