La primera guerra robótica

Los drones causan el 80 por 100 de las bajas de rusos y ucranios,
El ejército de Azerbaiyán fue el primero en experimentar con drones en su conflicto contra Armenia por el enclave de Nagorno Karabaj. Los azeríes ganaron la guerra y en la victoria influyó el uso de los aparatos no tripulados, que acabaron cegando las defensas antiaéreas enemigas. Pero la primera guerra en la que los nuevos drones de quinta generación son los protagonistas es la que se libra, por desgracia, desde hace cuatro años en Ucrania, tras la invasión rusa, tal día como hoy de 2022.

El dron avanzado Reaper MQ
El dron avanzado Reaper MQ-9

Los rusos cruzaron la frontera del país vecino con varias columnas de tanques fabricados en los años de la URSS. Dijeron algunos que sería la última guerra convencional. En realidad, está siendo la primera conflagración armada definida por la robótica 5.0, no solo por el uso de vehículos aéreos, sino por el empleo de máquinas autónomas terrestres, amén de una misilística hipersónica imposible de parar por los sistemas antiaéreos tradicionales.

Tuve oportunidad de hablar hace unos días con el responsable de una empresa española de drones militares, que los fabrica de manera masiva para el ejército ucraniano, vía Ministerio de Defensa. La OTAN entera está suministrando drones a Kiev, que ha conseguido frenar el avance ruso en el Donbás y en Zaporiyia mediante el uso intensivo de voladores. Los drones representan hoy el 70 por ciento de las pérdidas de combate, lo que no quiere decir que no haya víctimas mortales. Al contrario, han transformado el frente en una auténtica ratonera con «daños colaterales» enormes.

El número de heridos, lisiados y mutilados es insoportable. Igual que el de muertos. Las trincheras se han convertido en un peligro, pues los drones detectan cualquier punto de calor, ya sea humano, de teléfono, cocina, etc., y lo atacan sin piedad. El ejército ucranio atribuye a estos aparatos entre el 70% y el 80% de sus bajas en el frente. Los enjambres no tripulados son una pesadilla para las poblaciones, muchas cubiertas por redes para evitar que penetren los drones rusos de fibra óptica, dirigidos por cables e inmunes a la guerra electrónica. Redes aéreas kilométricas cubren también las carreteras del frente. Aun así, la cifra de muertos da escalofrío.

Según The Times, Ucrania cede terreno a Rusia en cuanto a personal y armamento en la mayoría de los frentes, necesitando al menos 250.000 soldados adicionales y armas mucho más potentes, argumenta un militar de alto rango de la OTAN. El rotativo alemán Deutsche Welle ha publicado que las pérdidas de Ucrania ascienden a dos millones de personas: un millón y medio identificado y medio millón de cadáveres sin identificar. De ahí la dificultad para reponer la infantería, particularmente vulnerable ante la marabunta de voladores.

El impacto de un dron cerca de los soldados a menudo equivale a su muerte. Evacuar heridos desde las trincheras es casi imposible. Sin infantería, no hay avances. De ahí que el frente esté ahora casi paralizado. Boris Johnson, ex primer ministro inglés, ha propuesto enviar tropas británicas a Ucrania ya, para compensar. Johnson fue el culpable de que Kiev no firmara el acuerdo alcanzado con los rusos a los tres meses de la invasión, cuando Moscú aceptaba retirarse de todos los territorios, salvo Crimea. Lo que vino después fue mucho peor. Y entramos en el quinto año de guerra.

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