Todo está podrido
El objetivo de ayer, más que desentrañar la financiación presuntamente ilegal del PSOE, ha sido el de destapar las cloacas financiadas desde el poder socialista
Pensar que alguien pudo tragarse algún día la especie de que Leire Diez era una intrépida periodista de investigación que estaba intentando escudriñar los ramales de la corrupción del Estado, es mucho pensar.

El juez Pedraz por fin se ha manifestado con estos registros de relevancia no menor, pues el objetivo de ayer, más que desentrañar la financiación presuntamente ilegal del PSOE, ha sido el de destapar las cloacas financiadas desde el poder socialista para frenar a los que de verdad investigan, la UCO, los jueces y la Fiscalía Anticorrupción. De dónde salen la estrategia y los dineros para tal fin, es lo que ayer buscaron los agentes que entraron en Ferraz, y hasta en la Dirección General de la Guardia Civil, ojo a esto último. No parece que ninguna investigación judicial nos lleve a la conclusión de que la intrépida fontanera, también especializada en otros tiempos en gestionar el voto por correo, fuese una periodista que se buscaba la vida tratando de desmadejar la corrupción, sino más bien lo contrario. Las crónicas de lo que aconteció ayer subrayan como hipótesis que Leire trabajaba a sueldo de Santos Cerdán por 4.000 euros al mes «a cargo de los fondos del partido».
Había que frenar a los jueces Peinado y Biedma, amén de al teniente coronel Balas, en sus investigaciones sobre el hermanísimo y la santa esposa, a costa de lo que fuere. Y para eso se puso en acción a esta fontanería que no buscaba destapar la corrupción sino perseguir a los que la investigan. Por fortuna, en esta España en la que todo parece estar podrido, aún funciona el Estado de Derecho, y operaciones de tantísima bajeza moral estarían a punto de quedar al descubierto. Ojalá que así sea y que gane la Justicia, en lugar de aquellos que pretenden condicionarla y amedrentarla, por la vía de la amenaza y la compra de voluntades.
La investigación en curso parece acreditar que a lo que en realidad se dedicaba Leire Diez (como la mayoría imaginábamos), por encargo de Santos Cerdán, era a desestabilizar cualquier procedimiento de investigación que pudiera afectar al PSOE de Pedro Sánchez. Nada se dice de que el propio líder estuviera al tanto o fuese el impulsor de semejante operación, puesta en marcha tras su reflexión de cinco días a raíz de la imputación de su esposa. Nada se dice de manera directa, pero huele a eso en realidad, pues pensar que Cerdán desencadenó semejante operación por su cuenta y riesgo, sin contar con el Uno, es algo que no se creen no los muy crédulos. Quizás algún día el propio Cerdán quiera decir algo al respecto.
De momento, parece que pudiera estar acreditado que Díez trabajaba para el PSOE, que había una cloaca por ella liderada o coordinada, económicamente sustentada por el propio partido. Y que había un grupo de WhatsApp (Hirurok, «los tres juntos» en euskera) en el que presuntamente se trataban y negociaban comisiones ilegales que se obtendrían tras conseguir determinados contratos y ayudas públicas.
Amén de Leire, especial relieve adquiere nombre del ex presidente de la Sepi, Vicente Fernández Guerrero, apartado del cargo tras su imputación en el caso Aznalcóllar. Relaciones personales con la exministra Montero al margen, Guerrero siguió durante meses reuniéndose e impartiendo doctrina a los presidentes de las empresas públicas sobre sus estrategias o decisiones, según algunos de ellos o sus subordinados ha tenido ocasión de reconocer.
Lo grave es que, según parece, durante ese tiempo en el que el tal Vicente ejercía como «tapado» o presidente in pectore del holding estatal, pese a no serlo, dinamizaba con Leire y Antxon Alonso un trío de intereses encaminado a obtener beneficios particulares de las Administraciones, según parece apuntar la investigación en curso.Asunto más que grave, como lo es que desde el poder se articulara un entramado para acallar a jueces, fiscales y guardias civiles implicados en la lucha contra la corrupción. Lo de la escandalera de las joyas y sus valores contrastados, mejor dejarlo para otro día.