El «Súper Niño» que viene

Se está formando en el Pacífico, y según los meteorólogos va a ser “el más potente desde 1877”.
Hacía tiempo que no se hablaba de El Niño, fenómeno meteorológico que en otras épocas ocupó buenos y grandes titulares en la Prensa. Ahora se habla de un «Súper Niño» que se estaría empezando a formar en las aguas del Pacífico ecuatorial central y oriental, al calentarse muy por encima de lo que suele ser habitual, pero que no tendría efecto real hasta el próximo invierno meteorológico.

El NIño puede causar sequías e inundaciones
El NIño puede causar sequías e inundaciones

La NOAA indica que es posible que El Niño se desarrolle pronto, con una probabilidad del 82 por ciento entre mayo y julio de 2026, y que continúe durante el invierno del hemisferio norte. No estaríamos, por tanto, ante una simple especulación, dado que existe una señal real en los modelos y en la evolución del océano.

El Niño es el nombre que reciben los cambios en los vientos y temperaturas del Pacífico, que han desencadenado sequías y olas de calor extremas, produciendo epidemias y grandes hambrunas. La huella de El Niño estaría en las caídas del antiguo Egipto y en la civilización del Peru, amén de la terrible hambruna sufrida entre los años 1877 y 1878, que acabó con la vida de millones de personas en los trópicos.

Nada de esto está garantizado que vaya a suceder, pero da pábulo estos días a la difusión de teorías visionarias de vaticinan escenarios de destrucción medioambiental, ciudades en llamas, niños moribundos y un nuevo mundo unificado emergente. Aunque no tenga que ver con este “Niño Grande y Superlativo” que pronostica la meteorología, los augures modernos sacan ya a colación, por ejemplo, la Profecía Hopi, basada en un registro oral de miles de años, que habla de cataclismos cíclicos y dice que se avecina uno en nuestro futuro próximo, que será la transición entre el fin del Cuarto Mundo y el comienzo del Quinto.

Varios textos antiguos han documentado cataclismos. La Biblia comienza con la reposición de la Tierra, que muchos interpretan como una restauración tras una destrucción. Nostradamus escribió que la tierra temblará tan violentamente que se destruirán grandes estructuras. Santa Hidelgarda de Bingen visionó grandes inundaciones, plagas y hambrunas en las naciones costeras. Y las costas de Estados Unidos bajo el agua, el país cortado por la mitad desde los Grandes Lagos hasta el Golfo de México y Denver (Colorado) como futuro puerto marítimo, tras un mega tsunami desencadenado por un colapso volcánico en las Islas Canarias.

Es lo que publicaron de forma independiente dos prestigiosos geólogos del University College de Londres, en un trabajo que fue emitido por La 2 de TVE. Amén de eso, nada contribuyen a tranquilizar noticias como que la NASA ha exigido a sus empleados que tengan prevista y ensayada la ruta de escape para emergencias, o la construcción de refugios subterráneos en Moscú o las Montañas Rocosas.

Catástrofes sin fin, en definitiva, para quien quiera creer en los misterios y en la brujería o en los videntes iluminados. Hay revelaciones para todos los gustos. Pero de momento lo único que tenemos es un “Súper Niño” meteorológico, que a saber cómo nos afectará.

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