Apuntando al «one»

Sánchez debería tentarse la ropa. Son ya demasiados fantasmas a su alrededor

Algunos presentan las declaraciones de Aldama como las de quien descubre la pólvora. No es así, pero son una bomba. Si es de humo o es real, ya veremos. El comisionista desarrolló una hábil estrategia de defensa con acusaciones que inculpan a otros y rebajan su responsabilidad. En realidad, fue más allá de los dineros de las mascarillas, insistiendo en que hay aquí más que un asunto de cobro de mordidas por él y sus compinches.

El presidente del Gobierno Pedro Sánchez
El presidente del Gobierno Pedro Sánchez

Él se corrompió porque los otros le corrompieron. Sobre la caja B del PSOE, no aportó datos definitivos, pero apunta al «One» en sus afirmaciones, que de momento no son pruebas. Porque pruebas, lo que se dice «pruebas», no hay hoy más de las que había antes de la declaración, lo que no quiere decir que no sea cierta la existencia del entramado financiero soterrado al que apunta.

Claro que amén de los antiguos indicios, hay nuevas e interesantes vías para la investigación judicial, por mucho que todo esté supeditado a una estrategia de exculparse inculpando a otros.

Lógico, ya que sobre su cabeza cae la sombra de una condena no menor, y la mejor manera de rebajarla es aportando información sobre hechos delictivos que afectan a terceros.

Que viese a Ábalos con señoritas en su coche, o que hubiera que buscarle compañía en Mexico «para relajarse», son detalles interesantes sobre la vida licenciosa del exministro, pero apenas eso.

Más llamativa es la aportación con relación a cómo le obligaron a apartarse de la «operación Campos Velázquez», porque ese negocio «lo quería Begoña Gómez». Dijo que tuvo que renunciar a esa mordida y le compensaron con otra, porque era aquel un tema de la Sepi reservado para la esposa del presidente.

Declaraciones de un acusado en un juicio oral que habrá que valorar, aunque fuertes y bien concretas sí que parecen, desde luego. Mayor enjundia aún tiene lo que apuntó sobre los dineros del Partido.

Ciertamente, los intereses de Koldo por la obra pública señalan en esa dirección. Bolsas, entregas en efectivo, sobres y una mochila Montblanc para llevar donaciones hechas directamente por Aldama por valor de 1,8 millones de euros, entre los años 2019 y 2020. Si esta afirmación la puede acreditar, es una bomba. Habrá que ver qué que dice Koldo.

Si el comisionista dice una cosa, Koldo la contraria, y no hay pruebas, será una bomba de humo. Pero si se puede demostrar, será un explosivo de verdad. En los tribunales, por mucho que tengamos la convicción de que «hay tomate», siempre hay que demostrarlo, porque nuestra Justicia es garantista. Si las pruebas no son concluyentes, o definitivas, la acusación le puede servir a Aldama con valor exculpatorio, pero no para mucho más.

En cualquier caso, Sánchez debería tentarse la ropa. Son ya demasiados fantasmas a su alrededor. Y tiene pinta de que en el asunto Delcy, el presidente sabía todo con relación a su viaje, lo aprobó y dio instrucciones al respecto.

Desconocemos si Pedro conocía o no lo de los chalés, las comisiones y las señoritas del ministro, pero caben pocas dudas sobre Delcy. Dijo Koldo en su día que «yo de ese tema no hablo, ni muerto». Porque ahí hay fango.

Los presuntos cupos de petróleo para financiar no sólo al PSOE sino a la Internacional Socialista.

Amén de lo dicho ayer por Aldama, hay una denuncia contra nuestro timonel en Londres por acoso laboral e «irregularidades financieras».

Dinero opaco, falta de transparencia en las cuentas y subordinación a los intereses de Sánchez. La financiación del PSOE, la Internacional Socialista y lo de Delcy. Puede ser todo lo mismo. Debería preocuparle.

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