Aupando a Sánchez

Sus padrinos globales están empeñados en mantenerlo en el poder como sea

Sabido es que la vida está llena de sorpresas, pero en Sánchez la casualidad es una constante. Lo fue para que nos tocara la lotería de los «agraciados» del coronavirus y lo es ahora con el hantavirus. Todos los males pasan por la España de nuestro longevo presidente, decano con Macron de la dirigencia mundial, pese a haber ganado solo unas elecciones. Una estrella le ilumina. El problema es que ese asteroide se convierte en desgracia para los demás. No de otra manera puede entenderse que aquí hayamos vivido los eventos del volcán, de la dana, los incendios climáticos y lo peor de la pandemia. Y unas inusuales elecciones veraniegas, que le permitieron seguir gobernando pese a perderlas.

El astro que ampara a Pedro no es pequeño. Nunca vimos a ningún dirigente con tanta fortuna pese a las desgracias que su presidencia irradia. Lo más llamativo es cómo le salen cortejadores mundiales. La otra semana, tanto el hijo de Soros, como el jefe de la OMS, se le han deshecho en elogios, destacando su «liderazgo», se supone que por hacer lo que le piden. Alex Soros se desplazó a Barcelona para respaldar al timonel en su cumbre de las izquierdas woke. Publicó el «Diario de las Américas» que incluso pagó la feria, igual que su padre el Foro de Sao Paulo.

Justamente a su padre, el megamillonario fundador de Open Society, fue a la primera persona que recibió en La Moncloa tras ganarle la censura a Rajoy. Sus encuentros no fueron inusuales, aunque más frecuentes son los celebrados con el heredero del Imperio, antes de Barcelona en la ONU y en Davos. El joven Soros, empeñado en mantenerlo a toda costa en el poder, se ha deshecho en elogios hacia Pedro Sánchez con motivo de la regularización de inmigrantes, las posiciones anti-Trump y las políticas de género. Se atribuye a una de sus fundaciones la financiación de actos para movilizar el voto izquierdista en Cataluña el 23-J.

En materia de elogios, ha tomado ahora el relevo el director de la OMS, agradeciéndole que haya acogido en Canarias al crucero del hantavirus. Tedros Adhanom también defendió las políticas de Sánchez sobre redes y «tabloides digitales», consideradas «pura censura» por la oposición. El político egipcio dirige la organización sanitaria mundialista a las órdenes de Bill Gates, auténtico amo de la OMS a través de la Alianza Gavi y su Fundación ByMG, a la que Sánchez financió con 130 millones en 2022. Bill Gates le otorgó después el galardón de Global Goalkeeper por su «lucha contra el cambio climático».

Sánchez no está solo. Tiene muy buenos padrinos mundiales, empeñados en que siga en el poder como sea. Incluso en la UE se le tolera avasallar al poder judicial y trampear con los fondos europeos. Ursula von der Leyen le permite todo, alineándose con él en los asuntos primordiales, por mucho que intente aparentar lo contrario. Con tales precedentes, no extraña nada que se nos presente ahora a Pedro como estrella global de la lucha contra el hantavirus. El Desembarco de Granadilla, con tres ministros, ambulancias, patrulleras, unidades GRS, trajes NRBQ, cientos de policías, militares, helicópteros y drones a la caza del virus, encumbrando again a nuestro Pedro Superratón, héroe mundial por la gracia de Soros. Sorpresas que da la vida. Ay, Dios.

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